Greige, el color neutro que conquista la decoración en 2023

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Hay colores que entran en casa haciendo bastante ruido y otros que se instalan casi sin que nos demos cuenta. El greige pertenece claramente a los segundos. A medio camino entre el gris y el beige —de ahí su nombre, nacido de unir grey y beige—, se ha convertido durante 2023 en uno de esos tonos que aparecen una y otra vez en paredes, sofás, dormitorios y textiles, probablemente porque consigue algo que no siempre resulta sencillo: ser neutro sin parecer frío.

Después de años de interiores dominados por el blanco y el gris, la decoración está buscando ambientes algo más cálidos y vividos, y el greige encaja muy bien en ese cambio. Tiene la serenidad del gris, pero el beige le quita rigidez y aporta ese punto acogedor que agradecemos especialmente en casa.

Aunque lo llamemos como si acabáramos de inventarlo, la idea no es completamente nueva. Los tonos piedra, topo y arena llevan muchísimo tiempo formando parte de la decoración; lo que cambia ahora es la manera de utilizarlos y, sobre todo, la naturalidad con la que mezclamos diferentes neutros dentro de una misma habitación.

¿Qué color es realmente el greige?

Aquí empieza lo divertido, porque no existe un único greige.

Algunos son bastante claros y se acercan al beige, mientras que otros tienen una presencia mucho más gris; incluso podemos encontrar matices ligeramente verdosos, rosados o tostados dependiendo de los pigmentos utilizados. Esa indefinición hace que resulte muy fácil combinarlo, pero también explica por qué una muestra puede parecernos de un color en la tienda y completamente distinta cuando llega a casa.

La luz tiene muchísimo que decir. En una habitación muy luminosa puede mostrarse cálido y suave, mientras que en otra orientada al norte puede adquirir una apariencia bastante más gris.

Por eso nunca elegiría un greige únicamente a partir de una fotografía.

«Los colores neutros parecen sencillos hasta que entra en juego la luz. Antes de decidir, deja que el tono pase al menos un día entero en la habitación.»
— Maca Lozano

Con una muestra generosa en la pared podemos comprobar cómo se comporta por la mañana, cuando cae la tarde y también con iluminación artificial. Es un pequeño gesto que evita bastantes arrepentimientos posteriores.

Una base neutra que no obliga a decorar toda la casa igual

Una de las razones por las que el color greige está funcionando tan bien en decoración en 2023 es que deja bastante libertad.

Podemos utilizarlo en una pared y acompañarlo de muebles de madera, textiles blancos y alguna pieza oscura, pero también funciona con colores más suaves, desde verdes y azules grisáceos hasta rosas empolvados y tonos tierra.

En un dormitorio resulta especialmente fácil llevarlo a los textiles. Una base de ropa de cama en blanco roto, piedra o beige puede combinarse con algún cojín más oscuro, una manta con textura o una cabecera de madera sin necesidad de que todas las piezas sean exactamente del mismo tono.

Y esto último me parece importante. Una habitación queda mucho más natural cuando los neutros se parecen sin coincidir del todo. El beige, el greige, el crudo y el piedra pueden convivir perfectamente y, al utilizar distintas texturas, dejan de percibirse como una gama plana.

Unas fundas nórdicas lisas, por ejemplo, permiten trabajar fácilmente esta idea porque la cama se convierte en una base sobre la que después podemos añadir cojines, plaids o mantas cuando queramos cambiar el ambiente.

La madera es probablemente su mejor compañera

Si hay una combinación con la que el greige se entiende especialmente bien es con la madera natural.

La explicación visual es bastante sencilla: la madera recupera la parte cálida del beige y evita que el gris domine demasiado. Con roble claro conseguimos un ambiente más luminoso y sereno; con nogal o maderas envejecidas, el mismo color puede adquirir un carácter mucho más sofisticado.

También funciona con fibras vegetales, cerámica, lino, algodón y tejidos con relieve, porque este tipo de materiales impide que una decoración neutra quede excesivamente perfecta.

Aquí es donde el greige se separa bastante de aquella etapa del gris en la que todo parecía tener que ser liso, pulido y ligeramente frío.

En 2023 queremos casas más cómodas y menos rígidas.

Greige, minimalismo y estilo Japandi

Era bastante inevitable que este color terminara llevándose bien con el estilo Japandi, porque comparten una forma muy parecida de entender los interiores: pocos elementos, materiales naturales, cierta imperfección y una paleta que busca calma sin convertir la casa en un espacio completamente blanco.

En el blog de LaNovenaNube ya hablamos de esta fusión entre decoración japonesa y estilo nórdico, donde las maderas, las fibras naturales y los colores suaves tienen un papel fundamental.

El greige funciona aquí casi como un color de transición. Puede aparecer en las paredes, pero también en cortinas, alfombras, tapicerías o cojines decorativos, dejando que la madera y alguna pieza artesanal sean quienes aporten personalidad.

Y probablemente esa sea la manera más interesante de utilizarlo: sin intentar que todo combine demasiado.

¿Es gris, es beige? No importa demasiado

Quizá lo que más me gusta del greige sea precisamente no tener que decidir.

Durante años hemos hablado de colores cálidos y fríos como si existiera una frontera perfectamente trazada entre ellos, y este tono se mueve cómodamente en medio. Según la luz, los textiles y los muebles que coloquemos alrededor, puede acercarse a un lado o al otro.

Eso lo convierte en una base estupenda para quienes quieren salir del blanco pero tampoco se sienten cómodos con paredes demasiado coloreadas.

En este final de 2023, el greige está viviendo uno de sus mejores momentos en decoración, pero tiene algo que juega bastante a su favor frente a otras tendencias: no necesita llamar la atención para funcionar.

Podemos verlo mucho ahora y cansarnos dentro de unos años —las tendencias tienen esas cosas—, pero como ocurre con casi todos los buenos neutros, seguramente seguirá encontrando un hueco en nuestras casas de una forma u otra.

Por el momento, yo lo disfrutaría sin demasiadas reglas: una pared, una cama vestida en tonos piedra, una alfombra, un sofá o simplemente algún detalle que rebaje la frialdad del gris.

A veces no necesitamos cambiar de color; basta con encontrar el matiz adecuado.

Nos vemos en casa.

Maca Lozano
Experta en decoración y colaboradora freelance en publicaciones de interiorismo. Especializada en Feng Shui y espacios de bienestar.

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