Cómo medir correctamente tu cama y el colchón antes de comprar ropa de cama

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Comprar ropa de cama por internet tiene una dificultad que en una tienda física pasa bastante desapercibida: podemos ver el color, ampliar una fotografía y leer la composición del tejido, pero no podemos colocar la prenda sobre nuestro colchón para comprobar cómo queda. Y cuando hablamos de medidas, cinco o diez centímetros pueden parecer poca cosa sobre el papel y convertirse después en una bajera que se levanta de las esquinas o en una colcha con una caída mucho más corta de la que imaginábamos.

Desde el punto de vista textil, hay una idea que conviene tener clara desde el principio: la medida de la cama no es información suficiente para elegir toda la ropa de cama.

Decir que tenemos una cama de 150 cm nos indica, normalmente, la anchura del colchón. No nos dice cuánto mide de largo, cuál es su grosor ni a qué altura queda respecto al suelo o al bastidor. Y cada una de esas medidas afecta a prendas diferentes.

Por eso, antes de comprar sábanas, una colcha, una funda nórdica o un edredón, merece la pena sacar la cinta métrica y anotar tres datos: ancho, largo y altura del colchón. Para algunas prendas necesitaremos todavía una cuarta medida: la caída que queremos a cada lado de la cama.

Cómo medir un colchón correctamente

Lo ideal es medir el colchón sin ropa de cama y, si lleva un topper que utilizamos de forma permanente, decidir primero si la bajera va a cubrir únicamente el colchón o el conjunto de colchón y topper.

Mide siempre sobre los puntos más anchos y evita calcular la medida a partir de la estructura de la cama. Una cama exterior de 160 cm no implica necesariamente que el colchón tenga esa anchura.

1. La anchura

Coloca la cinta métrica de un lateral al otro del colchón, sobre la superficie superior.

Esta primera cifra es la que utilizamos habitualmente para hablar de cama de 80, 90, 105, 120, 135, 150, 160, 180 o 200 cm, entre otras medidas disponibles en el mercado.

Es una referencia muy útil, pero no debería ser la única.

Una cama de 150 × 190 cm y otra de 150 × 200 cm tienen el mismo ancho, aunque una sábana bajera confeccionada exactamente para 190 cm de largo no tiene por qué ajustar correctamente sobre el segundo colchón.

2. El largo del colchón

El segundo dato es la distancia entre el cabecero y los pies del colchón.

En el mercado conviven colchones de distintos largos y actualmente es habitual encontrar ropa de cama preparada para 190 y 200 cm. La propia guía de medidas de LaNovenaNube contempla bajeras de 190/200 cm según la talla.

Este dato resulta especialmente importante para sábanas bajeras, protectores y fundas de colchón, porque son prendas que tienen que ajustarse a unas dimensiones concretas.

En una encimera, una manta o una colcha existe bastante más margen; en una bajera ajustable, bastante menos.

3. La altura o grosor del colchón

Este es probablemente el dato que más se olvida y uno de los que más problemas ocasiona.

Para medirlo, coloca la cinta desde la base del colchón hasta su superficie superior, procurando no comprimir el acolchado.

No conviene dar por supuesto que existe una única «altura estándar» de sábana bajera. En el catálogo actual encontramos, por ejemplo, modelos preparados para colchones de 25 cm, otros con platabandas de 32 cm y bajeras que admiten colchones de hasta 35 cm. Lo importante, por tanto, es comprobar qué altura máxima admite el modelo concreto que estamos comprando.

La explicación está en la construcción de la propia bajera: la platabanda tiene que cubrir el lateral del colchón y permitir que la zona elástica quede correctamente situada por debajo o alrededor de este. Si apenas llega al borde inferior, la tensión generada al dormir hará mucho más fácil que termine saliendo de una esquina.

«Una bajera no se elige solo por el ancho de la cama. Si el colchón es alto, medir el canto antes de comprar evita buena parte de esas sábanas que parecen encoger misteriosamente durante la noche.»

— Juan Lledó, Técnico en Fabricación y Ennoblecimiento Textil

Colchón alto, topper y bajera: una combinación que merece medirse

Los colchones actuales pueden incorporar capas de confort bastante voluminosas y, además, muchas personas añaden un topper.

Si la sábana bajera va a envolver ambos elementos, hay que medirlos como un único conjunto.

Por ejemplo, si tenemos un colchón de 28 cm y añadimos de manera permanente un topper de 5 cm, no deberíamos buscar una bajera pensando únicamente en los 28 cm del colchón. La altura total que necesitamos cubrir será aproximadamente de 33 cm.

Eso no significa que debamos escoger automáticamente una bajera de una cifra concreta, porque el patronaje, la elasticidad del tejido y la construcción varían entre fabricantes. Significa que debemos buscar un producto cuya ficha indique expresamente que es compatible con esa altura.

En LaNovenaNube existen actualmente juegos con bajeras preparadas para colchones de hasta 35 cm, lo que ilustra bien por qué este dato debe figurar en la descripción de cada producto y no tratarse como una medida universal.

Para una colcha no se mide igual que para una bajera

Aquí aparece otra confusión bastante habitual.

Cuando queremos comprar una colcha, un bouti, un edredón o una manta, conocer la altura del colchón sigue siendo útil, pero la medida realmente interesante es otra: la caída que queremos que tenga la prenda por los laterales.

No hace falta medir obligatoriamente desde la superficie del colchón hasta el suelo, como se indicaba tradicionalmente en algunas guías. Solo necesitamos hacerlo si realmente queremos que la colcha llegue hasta allí.

Si preferimos que termine a mitad del canapé, justo por debajo del colchón o unos centímetros antes del suelo, tendremos que medir hasta ese punto.

Y aquí podemos utilizar una cuenta muy sencilla:

ancho del colchón + caída izquierda + caída derecha = ancho aproximado de la colcha

Supongamos una cama de 150 cm y queremos que la colcha caiga unos 50 cm por cada lateral:

150 + 50 + 50 = 250 cm

Una colcha de aproximadamente 250 cm de ancho proporcionaría, en principio, esa caída lateral.

La propia guía actual de LaNovenaNube utiliza 250 × 270 cm como medida orientativa de colcha para camas de 150/160 cm, aunque recuerda que estas tablas son referencias y que siempre debe comprobarse la ficha de cada producto.

Y esa última parte es la importante.

Por qué dos colchas para la misma cama pueden medir diferente

En fabricación textil, las denominaciones comerciales no constituyen por sí solas un patrón de confección universal.

Dos fabricantes pueden recomendar una colcha para cama de 150 cm y utilizar anchuras ligeramente distintas. También puede variar el largo.

En el catálogo actual encontramos, por ejemplo, colchas capa de 270 cm de largo, mientras que otros modelos recientes se confeccionan con 265 cm.

No significa que una esté mal confeccionada y otra bien. Significa que la talla comercial y la medida real de la pieza son dos informaciones distintas.

Por eso recomiendo acostumbrarse a leer siempre las dimensiones finales —por ejemplo, 250 × 270 cm— y no quedarse únicamente con la frase «para cama de 150».

Quien compra textiles con frecuencia acaba desarrollando esa costumbre. Es bastante parecida a mirar la composición de una prenda antes de lavarla: cuesta unos segundos y evita muchas sorpresas.

Cómo calcular la caída de una colcha, bouti o edredón

La caída depende tanto de la cama como del efecto que busquemos.

En una cama con canapé alto puede interesarnos una caída larga que lo oculte casi por completo. En otra con una bonita estructura de madera quizá prefiramos dejar parte del bastidor visible.

No hay una medida decorativamente «correcta».

Para calcularla podemos hacer la operación inversa:

(ancho de la colcha − ancho del colchón) ÷ 2 = caída aproximada por cada lateral

Si una colcha mide 250 cm de ancho y nuestro colchón mide 150 cm:

(250 − 150) ÷ 2 = 50 cm

Tendremos aproximadamente 50 cm de caída a cada lado, siempre que la prenda esté centrada.

Esta cuenta tan sencilla resulta bastante más útil que intentar imaginar el tamaño mirando exclusivamente una fotografía de catálogo, donde la altura del colchón, el canapé e incluso la forma en que se ha colocado la colcha pueden ser diferentes de los de nuestra casa.

¿Y el largo de la colcha?

También hay que mirarlo.

El largo total determina cuánto tejido tendremos desde la zona del cabecero hasta los pies de la cama y qué caída podremos conseguir en la parte inferior.

Una colcha capa propia de LaNovenaNube como TOPOS, por ejemplo, se confecciona actualmente con 270 cm de largo y diferentes anchuras según la medida de cama: desde 180 × 270 cm para cama de 90 hasta 300 × 270 cm para cama de 200.

Pero nuevamente debemos evitar convertir esas cifras en una norma general. Existen modelos de otras colecciones con medidas diferentes.

La ficha del producto manda.

Las colchas edredón se miden de otra manera

Las llamadas colchas edredón tienen una construcción diferente a una colcha capa convencional.

Habitualmente concentran la zona acolchada sobre la superficie de descanso y añaden un volante o faldón en los laterales. En estos casos interesa conocer dos datos por separado: las dimensiones de la parte superior y la altura del volante.

En modelos actuales de Confecciones Paula comercializados por LaNovenaNube, por ejemplo, encontramos volantes de 50 cm para camas de 90 y 105 cm.

Eso no convierte los 50 cm en una medida universal para todas las colchas edredón. Es simplemente la característica de esos modelos concretos, y precisamente por eso conviene comprobarla antes de comprar.

Si desde la superficie del colchón hasta el punto donde queremos que termine el volante tenemos 42 cm, uno de 50 cm tendrá una caída distinta de otro de 40 cm. Parece evidente cuando tenemos la cinta métrica en la mano, pero es uno de esos detalles que se olvidan con sorprendente facilidad al comprar por una fotografía.

Qué ocurre con las sábanas encimeras y las mantas

Las prendas no ajustables ofrecen algo más de tolerancia porque no tienen que abrazar exactamente el colchón.

En una sábana encimera necesitamos suficiente anchura para cubrir al durmiente, caer por los laterales y, dependiendo de cómo hagamos la cama, disponer de tejido para remeter por los pies.

Con las mantas sucede algo parecido: una misma cama puede admitir varias medidas según nos guste una caída más generosa o una pieza más recogida.

Por eso las tablas de correspondencia resultan útiles como punto de partida, pero no deberían sustituir nunca a las medidas reales indicadas en la ficha.

Un pequeño error frecuente: medir la estructura de la cama

Cuando alguien dice «mi cama mide 160», conviene asegurarse de qué ha medido exactamente.

Cabeceros, somieres tapizados, canapés y estructuras de madera pueden sobresalir varios centímetros respecto al colchón. Esa dimensión exterior sirve para saber si el mueble cabe en el dormitorio, pero no es la que utilizamos para escoger una sábana bajera.

Para ropa de cama, la referencia principal es siempre el colchón.

Ancho, largo y altura.

Tres números que merece la pena guardar en el móvil. No ocupa mucho y evita tener que levantar el colchón cada vez que alguien pregunta qué medida tenemos en casa.

Una ficha de medidas que conviene guardar

Una vez hechas las mediciones, yo anotaría algo parecido a esto:

Colchón: 150 × 200 cm
Altura: 30 cm
Con topper: 35 cm de altura total
Distancia desde la superficie del colchón al borde del canapé: 38 cm
Caída que quiero para la colcha: aproximadamente 45-50 cm

Con esos datos ya podemos interpretar con bastante criterio prácticamente cualquier ficha de ropa de cama.

Después podemos acudir a una guía de correspondencias para comprobar qué medidas suelen recomendarse para nuestro colchón, pero la decisión será mucho más fiable porque conocemos el punto de partida real.

En LaNovenaNube puede consultarse la guía de medidas de ropa de cama según el colchón, donde se recogen medidas orientativas para boutis y colchas, fundas nórdicas, edredones, mantas, sábanas y almohadas.

También puede resultar útil consultar directamente la categoría de colchas de cama cuando queramos comparar las dimensiones reales de distintos modelos, porque es ahí donde se aprecia algo que una tabla general nunca puede mostrar del todo: no todas las marcas confeccionan exactamente igual.

Medir una cama no tiene demasiado misterio, pero hacerlo bien cambia bastante la compra. Y en textil hogar, donde una diferencia de diez centímetros puede decidir si una prenda queda proporcionada o parece prestada de otra cama, la cinta métrica sigue siendo una herramienta bastante más fiable que el ojo.

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