¿Qué es el algodón percal en sábanas de algodón?

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Cuando alguien toca por primera vez unas buenas sábanas de algodón percal suele reconocer enseguida que tienen algo diferente. No son especialmente sedosas ni buscan esa sensación resbaladiza de otros tejidos; el tacto es más limpio, fresco y ligeramente crujiente, parecido al de una camisa de algodón bien confeccionada, y precisamente ahí está buena parte de su atractivo.

El algodón percal lleva mucho tiempo utilizándose en ropa de cama, especialmente en sábanas y fundas nórdicas, pero alrededor de este término existe bastante confusión. Percal no es una variedad de algodón, ni una fibra más exclusiva que las demás, sino una forma concreta de construir el tejido.

Y entender esta diferencia ayuda bastante a saber qué estamos comprando.

¿Qué significa realmente algodón percal?

Desde el punto de vista textil, el percal es un tejido plano de estructura regular, tradicionalmente construido alternando un hilo de urdimbre con uno de trama, lo que en términos sencillos solemos describir como una construcción uno por uno.

La urdimbre corresponde a los hilos que recorren longitudinalmente el tejido y la trama a los que los cruzan en sentido transversal. Al alternarse de una forma tan regular obtenemos una superficie uniforme, equilibrada y prácticamente igual por ambas caras.

CottonWorks define el percal como un tejido plano, liso y ligeramente crujiente, habitualmente realizado con hilos peinados, y sitúa en ropa de cama construcciones habituales entre aproximadamente 160 y 300 hilos.

Ahora bien, aquí aparece el primer matiz importante: percal y algodón no significan lo mismo.

Podemos encontrar percales fabricados con distintas composiciones, incluidas mezclas de fibras. Cuando hablamos específicamente de percal 100 % algodón, lo que tenemos es una fibra de algodón tejida siguiendo esta construcción característica.

Por eso conviene mirar siempre la etiqueta de composición y no quedarse únicamente con la palabra percal.

¿Qué hace especial al percal en unas sábanas?

La estructura regular del tejido produce una superficie bastante compacta sin necesidad de buscar un tacto pesado. En unas sábanas bien confeccionadas se traduce en esa sensación característica de frescura, ligereza y tacto firme pero agradable.

No es un tejido excesivamente brillante. Su aspecto suele ser más mate y natural, algo que personalmente considero muy adecuado para ropa de cama porque transmite esa imagen de sábana limpia y recién puesta que asociamos con los buenos algodones.

Además, al tratarse de una construcción relativamente equilibrada, el aire puede circular a través del tejido y, cuando utilizamos algodón, se suman las propiedades propias de esta fibra respecto a la absorción y gestión de la humedad.

Esto hace que el algodón percal resulte especialmente agradable en primavera y verano, aunque limitarlo únicamente a esas estaciones sería simplificar demasiado. Hay personas que duermen con calor durante todo el año y prefieren este tipo de sábana incluso en invierno, combinándola simplemente con un relleno nórdico adecuado.

«En unas buenas sábanas, el número de hilos es un dato; la calidad está en cómo trabajan juntos la fibra, el hilo, la construcción y el acabado.»
— Juan Lledó, Técnico en Fabricación y Ennoblecimiento Textil

Es un consejo que repito mucho porque en ropa de cama nos hemos acostumbrado a mirar una cifra antes que el tejido.

¿Cuántos hilos debe tener un buen algodón percal?

Este es probablemente uno de los aspectos que más confusión genera al comprar sábanas.

El número de hilos indica, de forma simplificada, la cantidad de hilos de urdimbre y trama existentes en una determinada superficie del tejido. Durante años se ha utilizado como argumento comercial hasta el punto de transmitir la idea de que una sábana de 600 hilos tiene que ser necesariamente mejor que una de 200.

No funciona así.

CottonWorks advierte expresamente de que el número de hilos no determina por sí solo la calidad de unas sábanas y pone como ejemplo que un buen percal de algodón de 300 hilos puede resultar más ligero y transpirable que tejidos con cifras mucho mayores obtenidas mediante construcciones o hilos diferentes.

Incluso la Federal Trade Commission estadounidense intervino en su momento ante determinadas prácticas que inflaban artificialmente el número de hilos contando por separado los cabos que formaban un hilo retorcido. Según el criterio técnico citado por la FTC, cada hilo de urdimbre o trama debe contabilizarse como una unidad aunque esté compuesto por varios cabos.

Por eso, en lugar de buscar automáticamente el número más alto, yo valoraría cuatro elementos:

  • La composición de la fibra, comprobando si realmente es 100 % algodón cuando eso es lo que buscamos.
  • La calidad y regularidad del hilo, porque un hilo fino, bien hilado y resistente permite construir tejidos muy diferentes de otro grueso o irregular.
  • La densidad y construcción del tejido, que influyen directamente en el tacto, peso y comportamiento de la sábana.
  • Los acabados textiles, porque después de tejer todavía pueden aplicarse tratamientos que modifican el tacto, el encogimiento, la estabilidad o la facilidad de planchado.

Esta combinación explica mucho mejor la calidad de una sábana que una cifra aislada.

¿Es mejor un percal de 200 o de 300 hilos?

No existe una respuesta automática.

Un percal de 200 hilos bien confeccionado puede ofrecer una sensación excelente de frescura, ligereza y resistencia, mientras que otro de mayor número de hilos no tiene por qué resultar más agradable si la fibra o el hilo utilizados son peores.

A medida que aumenta la densidad, el tejido puede sentirse algo más compacto, fino y cerrado, pero llega un momento en que incrementar la cifra deja de aportar necesariamente mayor calidad.

Por eso me parece más útil hablar de equilibrio.

En un percal destinado a ropa de cama buscamos que el tejido tenga suficiente densidad para resultar resistente y agradable, pero sin perder precisamente aquello que distingue a esta construcción: su sensación fresca y relativamente ligera.

¿Por qué las sábanas de percal se sienten frescas?

Cuando hablamos de que una sábana es fresca no significa que reduzca físicamente la temperatura del dormitorio, sino que su estructura y el tipo de fibra pueden favorecer una sensación menos envolvente y una mejor gestión del calor y la humedad.

En el caso del percal de algodón se combinan dos factores interesantes: por una parte, una construcción plana que no crea una superficie especialmente pesada y, por otra, las características propias del algodón.

El resultado es una sábana que suele gustar especialmente a quienes sienten calor durante la noche o prefieren dormir sin esa sensación excesivamente sedosa o envolvente de otros tejidos.

Y esta es una cuestión de preferencias personales. En textil podemos explicar cómo está construida una sábana, pero después interviene algo imposible de medir con una ficha técnica: cómo nos gusta sentir la cama cuando nos metemos en ella.

Percal frente a satén: no son lo mismo

Otra comparación habitual es la de percal o satén de algodón.

Los dos pueden fabricarse con exactamente la misma fibra y, sin embargo, sentirse completamente diferentes porque cambia la estructura del tejido.

El percal tiene una construcción más equilibrada y proporciona normalmente un tacto mate, fresco y ligeramente crujiente, mientras que las construcciones satinadas utilizan flotantes de hilo que generan una superficie más lisa, brillante y sedosa.

No diría que uno sea mejor que otro.

Si te gustan las sábanas frescas, con tacto natural y aspecto mate, probablemente te sentirás más cómodo con percal. Si prefieres una superficie muy suave, fluida y algo más envolvente, es posible que te guste más el satén.

En ambos casos, la calidad vuelve a depender de mucho más que el nombre de la construcción.

¿El algodón percal mejora con los lavados?

Una buena sábana de algodón puede ir adquiriendo un tacto más agradable con el uso y los lavados, aunque eso no significa que debamos tratarla sin cuidado.

El percal nuevo puede presentar inicialmente ese punto ligeramente firme o crujiente tan característico, que suele ir suavizándose a medida que utilizamos la ropa de cama.

Para conservarlo bien conviene seguir las temperaturas indicadas por el fabricante, evitar cantidades excesivas de detergente y no abusar de productos o tratamientos que terminen depositándose sobre las fibras. Los acabados textiles también influyen en el comportamiento posterior de la sábana, algo que CottonWorks incluye entre los factores que deben analizarse al valorar la calidad de los textiles para el hogar.

Además, si sacamos las sábanas de la lavadora sin dejarlas demasiado tiempo amontonadas y las tendemos bien extendidas, reduciremos bastante las arrugas.

Porque sí, el algodón percal puede arrugarse.

Y no considero que eso sea necesariamente un defecto.

Forma parte también del comportamiento natural de una fibra de algodón que no busca parecer un tejido sintético completamente inmóvil.

¿Para quién recomendaría unas sábanas de algodón percal?

El percal me parece especialmente interesante para quien busca sábanas frescas, transpirables y con un tacto limpio y natural, pero también para personas que valoran una ropa de cama que no resulte excesivamente resbaladiza.

Puede ser una buena elección si:

  • sueles tener calor al dormir;
  • prefieres tejidos de aspecto mate;
  • buscas sábanas para primavera y verano;
  • te gusta el tacto de una buena camisa de algodón;
  • quieres una sábana ligera pero con sensación de tejido consistente;
  • valoras especialmente las fibras naturales cuando eliges ropa de cama.

No recomendaría comprarlo únicamente porque en la etiqueta aparezcan las palabras percal o 300 hilos. Antes miraría siempre la composición completa y la información del fabricante.

Entonces, ¿qué debemos mirar al comprar sábanas de algodón percal?

Si tuviera que resumirlo en un único consejo técnico, sería bastante sencillo: no compres el número, compra el tejido.

Comprueba primero que se trate realmente de 100 % algodón si esa es la composición que buscas; revisa después el número de hilos como una información más, no como una clasificación automática de calidad, y presta atención al fabricante, a los acabados y a las instrucciones de mantenimiento.

En LaNovenaNube puedes encontrar sábanas de algodón percal y otras opciones dentro de nuestra selección de ropa de cama, con composiciones y características diferentes para poder elegir en función del tacto y del uso que buscas.

Porque el percal no necesita números desorbitados ni grandes promesas para ser un buen tejido. Cuando está bien fabricado, su atractivo está precisamente en algo mucho más sencillo: una sábana de algodón fresca, equilibrada, resistente y agradable cada vez que entramos en la cama.

Juan Lledó
Técnico en Fabricación y Ennoblecimiento Textil y divulgador especializado en fabricación y tecnología textil. Colaborador de LaNovenaNube.

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