Bolas de lana para secadora: todo lo que necesitas saber antes de usarlas.

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Hay pequeños cambios en casa que parecen poca cosa hasta que entran en la rutina. Las bolas de lana para secadora pertenecen bastante a esa categoría.

No lavan la ropa, no sustituyen al detergente y tampoco convierten una secadora en un electrodoméstico de bajo consumo por arte de magia. Lo que hacen es mucho más sencillo: se mueven entre las prendas durante el secado, evitan que permanezcan apelmazadas unas contra otras y favorecen que el aire circule entre ellas.

Parece un detalle menor. Dentro del tambor, no lo es.

Por eso se han convertido en una alternativa reutilizable a las hojas de secadora y, para determinadas coladas, también en una forma de prescindir del suavizante convencional.

Pero merece la pena separar lo que realmente pueden hacer de algunas promesas que se han repetido tanto que casi hemos terminado aceptándolas como verdades.

Vamos por partes.

«Mi consejo es sencillo: en la colada, antes de añadir otro producto, pregúntate qué necesita realmente el tejido. Muchas veces, cuanto menos hacemos, mejor envejece la ropa.»
— Clara Gomarro

¿Qué son exactamente las bolas de lana para secadora?

Son esferas confeccionadas con lana compactada que se introducen directamente en el tambor junto con la ropa húmeda.

Las bolas para secadora de LaNovenaNube están fabricadas con 100 % lana de oveja, tienen aproximadamente 7 cm de diámetro y se comercializan en packs de seis unidades.

A diferencia de una hoja de secadora de un solo uso, las bolas de lana pueden utilizarse una y otra vez.

Y su funcionamiento no tiene demasiado misterio.

Mientras gira el tambor, las bolas se cuelan entre toallas, sábanas y prendas, ayudando a que no formen una masa compacta. Al existir más espacio entre ellas, el aire caliente puede circular mejor.

Fabricantes de secadoras como Whirlpool y Maytag describen precisamente este efecto: las bolas ayudan a separar la colada, favorecen la circulación del aire y pueden contribuir a reducir los apelmazamientos, las arrugas y, en determinadas condiciones, el tiempo necesario para secar la carga.

¿Las bolas de lana reducen realmente el tiempo de secado?

Aquí prefiero ser prudente.

Pueden ayudar, pero no daría por válido un porcentaje universal de ahorro.

El resultado depende de muchas cosas: cantidad de ropa, tamaño del tambor, tipo de tejido, programa utilizado, humedad inicial de las prendas y eficiencia de la propia secadora.

La explicación física tiene sentido: si las prendas permanecen más separadas, existe mejor circulación de aire. Whirlpool también señala que las cargas menos compactas favorecen un secado más eficiente.

Ahora bien, algunas pruebas independientes han encontrado diferencias muy pequeñas o incluso ningún ahorro apreciable al utilizar bolas de secadora. En los ensayos realizados por CHOICE y Consumer NZ, por ejemplo, no se confirmó una reducción significativa del tiempo o del consumo energético.

Por eso no me parece riguroso prometer que unas bolas de lana van a reducir siempre el secado un 20, un 30 o un 40 %.

La ventaja más consistente es que ayudan a mantener las prendas separadas durante el ciclo. Si eso además reduce el tiempo de secado en tu secadora y con tu tipo de colada, estupendo. Pero conviene comprobarlo en casa en lugar de darlo por hecho.

¿Sirven como suavizante?

Aquí también hay que entender qué queremos decir por “suavizar”.

El suavizante líquido actúa depositando sustancias sobre las fibras. Las bolas de lana funcionan de otra manera: su acción es principalmente mecánica.

Al moverse continuamente entre las prendas, ayudan a separarlas y a flexibilizar el tejido durante el secado. Maytag señala que este movimiento puede contribuir a que la ropa resulte más suave al terminar el ciclo.

Esto resulta especialmente interesante con toallas.

Los suavizantes y algunas hojas de secadora pueden dejar depósitos sobre determinados tejidos absorbentes, algo que puede afectar a la capacidad de absorción. Maytag advierte de este efecto especialmente en microfibras y textiles cuya función depende precisamente de absorber humedad.

Si quieres mantener unas toallas mullidas sin recurrir continuamente al suavizante, las bolas de lana son una opción que merece la pena probar.

Y, de paso, puedes consultar nuestra guía con trucos para mantener las toallas suaves lavado tras lavado.

¿Ayudan a reducir la electricidad estática?

Sí, pueden ayudar a reducirla, aunque tampoco conviene prometer que desaparecerá por completo.

La estática aparece con mayor facilidad cuando los tejidos rozan entre sí en un ambiente muy seco. Las fibras sintéticas —como poliéster o nailon— suelen ser especialmente propensas a acumular carga electrostática.

Las bolas de lana ayudan por dos motivos: mantienen las prendas más separadas y la propia lana puede retener cierta humedad durante el secado. Whirlpool recomienda las bolas de secadora como una de las medidas para disminuir la electricidad estática.

Hay además un detalle muy útil:

secar demasiado la ropa favorece la estática.

Si tus camisetas de poliéster salen literalmente pegadas unas a otras, antes de culpar a las bolas revisaría el programa de secado. A veces el problema es simplemente que las prendas llevan más tiempo del necesario dentro del tambor.

También resulta útil separar, cuando sea posible, grandes cantidades de prendas sintéticas de las fibras naturales. Whirlpool señala que poliéster y nailon tienen mayor tendencia a mantener la carga estática.

¿Cuántas bolas de lana hay que poner en la secadora?

No hace falta llenar el tambor de ellas.

Como referencia práctica:

  • 3 bolas funcionan bien para una carga pequeña o media.
  • 5 o 6 bolas pueden resultar más útiles en cargas grandes, especialmente con toallas o ropa de cama.

Maytag ofrece unas recomendaciones muy similares: alrededor de tres unidades para cargas pequeñas o medias y hasta seis para cargas grandes.

En LaNovenaNube las presentamos precisamente en packs de seis bolas, de manera que puedas adaptar la cantidad al volumen de cada colada.

Con sábanas, fundas nórdicas y toallas suelo preferir utilizar las seis.

Son piezas grandes que tienen una habilidad sorprendente para encontrarse dentro de la secadora, abrazarse y terminar formando una especie de croqueta textil. Cuantas más oportunidades demos al aire para circular entre ellas, mejor.

Cómo utilizar correctamente las bolas de lana

No necesitan preparación complicada.

1. Introduce la ropa húmeda en la secadora

Sin sobrecargarla. Para que cualquier sistema de secado funcione correctamente, las prendas necesitan espacio para girar.

2. Añade las bolas repartidas entre la ropa

Utiliza unas tres para cargas pequeñas y hasta cinco o seis para cargas grandes.

No importa demasiado dónde las coloques. A los pocos giros del tambor habrán encontrado su propio camino.

3. Selecciona el programa adecuado

Este punto es mucho más importante que las propias bolas.

Revisa siempre el símbolo de secado de la etiqueta y utiliza la temperatura recomendada para ese tejido.

Que una prenda pueda lavarse a máquina no significa automáticamente que pueda meterse en la secadora.

4. Retira la colada cuando esté seca

Evitar prolongar innecesariamente el ciclo reduce el castigo térmico sobre los tejidos y puede ayudar también a disminuir la electricidad estática.

5. Guarda las bolas en un lugar seco

Las bolas de LaNovenaNube incluyen una bolsa de algodón para guardarlas juntas entre colada y colada.

Parece una tontería hasta que tienes seis esferas rodando independientemente por el lavadero.

¿Se pueden poner aceites esenciales en las bolas de secadora?

Esta es una recomendación que se encuentra muchísimo en internet y que yo no aconsejaría hacer de forma habitual.

Añadir unas gotas de lavanda, eucalipto o cualquier otro aceite esencial a una bola de lana parece una manera muy sencilla de perfumar la colada.

El problema es que estamos introduciendo aceite en un aparato que trabaja con calor.

Maytag desaconseja expresamente aplicar aceites esenciales sobre bolas de lana destinadas a la secadora porque puede aumentar su inflamabilidad.

Por seguridad, mi recomendación es utilizar las bolas sin aceites dentro de la secadora.

Si quieres que la ropa tenga perfume, es preferible utilizar productos específicamente formulados para lavandería y siguiendo siempre las instrucciones de uso del fabricante.

En este punto merece la pena ser conservadores. Una colada con olor a lavanda está bien; convertir el tambor en un experimento aromático ya no tanto.

¿Con qué ropa funcionan especialmente bien?

Hay algunas coladas en las que las bolas de secadora resultan particularmente prácticas.

Toallas

Probablemente sea uno de mis usos favoritos.

Las bolas ayudan a separar las piezas y a mantener cierto movimiento entre las fibras durante el secado, sin necesidad de recurrir a una hoja de secadora que pueda dejar residuos suavizantes sobre el tejido.

Sábanas y fundas nórdicas

Las piezas grandes tienden a enrollarse unas dentro de otras.

Las bolas no garantizan que esto no ocurra, pero ayudan a mantener movimiento y separación dentro de la carga.

Con ropa de cama, utilizo preferiblemente cinco o seis.

Prendas de algodón

Camisetas, pijamas, ropa interior y otras prendas aptas para secadora pueden beneficiarse de esa separación durante el ciclo.

Tejidos sintéticos

Pueden ayudar con la estática, aunque los sintéticos son precisamente los tejidos en los que esta suele resultar más persistente.

Si continúa apareciendo, revisa antes el exceso de secado y la temperatura del programa.

Rellenos y prendas voluminosas

En algunos textiles acolchados, las bolas pueden ayudar a mantener el relleno más distribuido durante el secado.

Pero aquí hay una regla por encima de todas las demás:

la etiqueta del fabricante manda.

Si un edredón, almohada o chaqueta no admite secadora, añadir bolas de lana no cambia esa circunstancia.

¿Puedo utilizarlas para secar prendas de lana?

Esta es una confusión bastante habitual.

Que las bolas sean de lana no significa que las prendas de lana deban ir a la secadora.

Jerséis, mantas y otras prendas de lana pueden encoger, afieltrarse o deformarse si reciben un tratamiento térmico o mecánico que no admiten.

Antes de introducir cualquier prenda de lana en la secadora, comprueba su etiqueta de cuidado.

Lo mismo se aplica a seda, prendas delicadas, algunas prendas técnicas o artículos con determinados acabados.

Las bolas acompañan al programa de secado. No convierten en apta para secadora una prenda que no lo es.

¿Son una buena opción para la ropa de bebé?

Pueden ser interesantes porque permiten utilizar la secadora sin añadir perfume ni una hoja suavizante a la carga, siempre que la prenda admita secado en tambor.

Pero evitaría frases como “son completamente seguras para cualquier piel” o “son hipoalergénicas”.

La piel sensible puede reaccionar de maneras muy diferentes y las alergias existen también frente a materiales naturales.

Si hablamos de ropa infantil, mi criterio es bastante simple: menos perfume, productos adecuados para la prenda y una atención casi religiosa a la etiqueta de lavado.

No hace falta complicarlo mucho más.

¿Cuánto duran las bolas de lana para secadora?

Una de sus ventajas frente a las hojas de secadora es precisamente que son reutilizables.

No existe, sin embargo, un número mágico de ciclos aplicable a todas las bolas y a todos los hogares.

Whirlpool señala que unas bolas de lana bien cuidadas pueden llegar aproximadamente a 1.000 cargas, pero su duración real dependerá de la calidad de la lana, la frecuencia de uso y el mantenimiento.

Más que llevar la cuenta de las coladas —algo para lo que reconozco no tener ninguna vocación— fíjate en su estado.

Mientras sigan compactas y mantengan bien su forma, puedes continuar utilizándolas.

Con el uso es normal que aparezca cierta pelusa superficial. Si empiezan a deshacerse, perder mucha densidad o deformarse claramente, habrá llegado el momento de renovarlas.

¿Hay que lavar las bolas de lana?

No es necesario hacerlo después de cada uso. De hecho, sería contraproducente.

Si con el tiempo necesitan una limpieza o quieres reacondicionarlas, algunos fabricantes de electrodomésticos recomiendan lavarlas ocasionalmente en un ciclo suave, sin suavizante, y dejarlas secar completamente antes de volver a guardarlas. En el uso cotidiano basta con mantenerlas secas y guardarlas correctamente.

¿Son realmente una opción más ecológica?

Yo matizaría bastante esta pregunta.

Frente a una hoja de secadora desechable, una bola de lana tiene una ventaja evidente: se utiliza muchas veces antes de tener que sustituirla.

Las de LaNovenaNube están confeccionadas con 100 % lana y se presentan como un accesorio reutilizable.

Eso permite reducir el consumo de productos de un solo uso.

Pero no diría que utilizar una secadora se convierte por ello en una práctica “ecológica”. Una secadora sigue necesitando energía.

Si las condiciones permiten tender la ropa al aire, el consumo energético asociado al secado mecánico desaparece.

Las bolas tienen sentido cuando vamos a utilizar la secadora de todas formas y queremos hacerlo de una manera sencilla, reutilizable y sin depender necesariamente de hojas suavizantes en cada carga.

Ese matiz me parece más honesto.

¿Merecen entonces la pena las bolas de lana para secadora?

Para mí, sí tienen sentido, pero por razones bastante concretas.

No porque hagan milagros dentro del tambor.

Me gustan porque son reutilizables, sencillas, no requieren dosificación y ayudan a separar la colada mientras gira. Pueden contribuir a suavizar los tejidos, reducir parte de la electricidad estática y favorecer la circulación del aire.

Especialmente con toallas, sábanas y cargas voluminosas, son uno de esos pequeños accesorios domésticos que terminan quedándose junto a la secadora porque realmente resulta cómodo utilizarlos.

Puedes consultar las bolas de lana para secadora de LaNovenaNube, confeccionadas en 100 % lana de oveja y disponibles en pack de seis unidades.

Y me quedaría con una última idea.

Cuidar mejor la ropa no consiste en utilizar más productos. Muchas veces consiste en conocer mejor los tejidos, escoger el programa correcto y evitar aquello que no necesitan.

Es bastante menos espectacular.

También suele funcionar mejor.

Nos vemos en casa.

Clara Gomarro
Redactora de LaNovenaNube especializada en decoración, orden y cuidado de los textiles del hogar.

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