6 claves para tener un recibidor Feng Shui

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El recibidor suele ser una de las zonas más pequeñas de casa y, sin embargo, tiene bastante más importancia de la que le concedemos. Es el lugar en el que dejamos las llaves al volver, nos quitamos los zapatos, recibimos a alguien por primera vez y hacemos, casi sin darnos cuenta, esa transición entre el ruido de fuera y nuestra vida privada.

Cómo decorar el recibidor de casa según el Feng Shui

En Feng Shui, la entrada de casa tiene además un significado especial, porque se considera uno de los principales puntos por los que el qi —la energía vital según esta tradición china— accede a la vivienda y comienza a distribuirse por ella. Por eso se presta tanta atención a que sea un espacio despejado, cuidado, luminoso y fácil de recorrer.

Yo prefiero interpretar esa idea sin demasiada solemnidad. Un recibidor lleno de paquetes, abrigos, bolsos y cinco pares de zapatos atravesados en el paso resulta poco acogedor independientemente de que conozcamos el Feng Shui o no. Cuando ordenamos ese espacio, mejoramos la circulación, entra mejor la luz y la sensación al llegar a casa cambia.

Y ahí es precisamente donde el Feng Shui y el interiorismo empiezan a entenderse bastante bien.

«Abrimos puertas y ventanas para hacer una habitación; de su vacío depende su utilidad.»
— Laozi, Tao Te Ching, capítulo 11

Es probablemente uno de los mejores consejos que podemos aplicar a un recibidor: antes de pensar qué poner, pensemos cuánto espacio necesitamos dejar libre.

1. Cuida la puerta de entrada: todo empieza ahí

La puerta es la gran protagonista de cualquier recibidor Feng Shui, porque representa la conexión entre el exterior y el interior de nuestra casa. Más allá de las interpretaciones energéticas, hay algo bastante lógico en prestarle atención: es lo primero que encontramos cuando llegamos y también lo primero que ve una persona que viene a visitarnos.

Según los principios del Feng Shui, interesa que la puerta pueda abrirse con facilidad y que no encuentre obstáculos importantes detrás. No me obsesionaría, sin embargo, con normas rígidas sobre si tiene que abrir exactamente 90 grados, estar orientada al este o al sur o tener un color determinado, porque la orientación favorable depende de diferentes escuelas y del análisis de cada vivienda.

Lo que sí haría siempre es mantenerla en buenas condiciones. Una puerta que roza el suelo, una cerradura que obliga a pelearse con la llave o unas bisagras que chirrían cada vez que entramos generan una sensación de descuido difícil de compensar después colocando un jarrón precioso encima de la consola.

También conviene cuidar la zona que queda inmediatamente detrás. Si al abrir encontramos un perchero desbordado o un mueble que obliga a entrar de lado, quizá el primer cambio que necesita nuestro recibidor no sea decorativo, sino simplemente recuperar espacio de paso.

2. Trabaja la iluminación antes que la decoración

Si hay algo capaz de transformar un recibidor pequeño es la luz.

Cuando disponemos de una ventana, un fijo acristalado junto a la puerta o cualquier entrada de luz natural, conviene aprovecharla evitando textiles excesivamente opacos o muebles que la bloqueen. Un visillo ligero puede proporcionar intimidad sin convertir la entrada en una zona oscura durante todo el día.

El problema es que muchos recibidores interiores no reciben prácticamente luz natural. En ese caso, una buena iluminación artificial es mucho más importante que intentar compensarlo con objetos decorativos.

Prefiero varias fuentes de luz suaves a una única lámpara muy potente en el techo: un aplique, una pequeña lámpara sobre una consola o una luz indirecta pueden conseguir una entrada mucho más agradable. Además, desde el Feng Shui la iluminación está vinculada a una mayor presencia de energía yang, por lo que se utiliza para revitalizar espacios demasiado oscuros o poco activos.

No hace falta convertir el recibidor en un escaparate. Queremos simplemente que, cuando abramos la puerta por la noche, la casa nos reciba bien.

3. Sí a los espejos, pero piensa primero qué van a reflejar

Los espejos en un recibidor Feng Shui generan bastante debate y, como ocurre con frecuencia en esta disciplina, no todas las escuelas aplican exactamente las mismas reglas.

Una de las recomendaciones más conocidas es evitar colocar un espejo directamente enfrentado a la puerta principal porque, según algunas interpretaciones, podría devolver hacia el exterior el qi que acaba de entrar. Otras escuelas son menos estrictas con esta colocación, así que no lo presentaría como una prohibición universal. De hecho, existen diferencias entre escuelas contemporáneas de Feng Shui sobre los espejos enfrentados a las puertas.

Desde mi punto de vista como decoradora, hay una pregunta todavía más práctica: ¿qué va a reflejar ese espejo?

Si refleja una pared bonita, una planta, la luz de una ventana o una zona despejada, puede duplicar visualmente aquello que nos gusta. Si lo primero que devuelve es el perchero abarrotado, la puerta del baño o el montón de zapatos de toda la familia, quizá no sea el lugar adecuado.

Cuando sea posible, suelo preferir colocarlo en una pared lateral a la entrada. Además de resultar muy práctico para echar ese último vistazo antes de salir, aporta profundidad y luminosidad sin enfrentarnos directamente con nuestro reflejo nada más abrir la puerta.

Y elegiría siempre un espejo en buen estado, suficientemente grande y con una forma que tenga relación con el resto del espacio. El espejo también es decoración; no todo tiene que justificarse energéticamente.

4. Pocos muebles, pero bien elegidos

Un recibidor debería ayudarnos a entrar y salir de casa, no obligarnos a sortear muebles.

Esta es una de las ideas del Feng Shui que más comparto desde el interiorismo: la circulación tiene que ser fluida. Por eso, antes de comprar una consola, un banco, un zapatero y un perchero porque los hemos visto juntos en una fotografía preciosa, conviene medir el espacio disponible y pensar qué necesitamos realmente.

En recibidores pequeños puede bastar una consola estrecha o incluso una balda suspendida, mientras que en entradas más amplias tiene sentido incorporar un banco, un armario o un zapatero cerrado.

Los muebles cerrados son especialmente útiles porque permiten guardar aquello que necesitamos diariamente sin mantenerlo todo a la vista. No hay nada malo en tener zapatos, paraguas, bufandas o bolsos en la entrada; lo que suele generar ruido visual es no tener un lugar concreto donde dejarlos.

En cuanto a materiales y colores, no aplicaría la norma de que todo deba ser necesariamente blanco o muy claro. Una madera oscura puede funcionar perfectamente en un recibidor luminoso, igual que un mueble antiguo puede aportar carácter a una entrada contemporánea. Lo importante es mantener una sensación de equilibrio, proporción y espacio suficiente alrededor.

Una casa con personalidad no tiene por qué parecer una clínica para tener buen Feng Shui.

5. Haz que el recibidor sea bonito, pero también funcional

Este punto me parece fundamental porque el orden en el recibidor no depende de nuestra fuerza de voluntad, sino de haber pensado bien dónde dejamos las cosas cuando entramos.

Si todos los días colocamos las llaves encima de la consola, pongamos allí una bandeja. Si nos quitamos los zapatos nada más llegar, necesitamos un zapatero o un espacio donde guardarlos. Si dejamos el bolso siempre en la primera silla disponible, quizá lo que falta es un colgador.

El buen diseño doméstico empieza observando nuestras costumbres, no intentando luchar contra ellas.

Un pequeño banco puede ser especialmente práctico para ponerse y quitarse los zapatos, mientras que unos ganchos bien colocados permiten tener a mano las chaquetas de uso diario sin llenar el espacio con un perchero de pie. Eso sí, evitaría convertir esos colgadores en el archivo histórico de todos los abrigos de la familia: lo que no estamos utilizando esta temporada puede vivir perfectamente en otro armario.

Aquí vuelve a aparecer la idea del Tao Te Ching: necesitamos las cosas, pero necesitamos también el vacío que queda entre ellas.

En un recibidor, ordenar no significa dejarlo vacío; significa que cada objeto tenga una razón para estar allí.

6. Introduce detalles que hagan agradable la llegada a casa

Una vez resueltas la circulación, la iluminación, el almacenaje y las necesidades prácticas, llega la parte que más disfruto: añadir aquello que convierte un espacio correcto en un lugar nuestro.

Una planta o unas flores pueden funcionar muy bien si las condiciones de luz lo permiten. Si el recibidor es completamente oscuro, prefiero unas ramas secas bonitas o algún elemento natural antes que condenar una planta a sobrevivir donde no puede hacerlo.

El aroma también influye muchísimo en nuestra percepción al entrar en una casa. Un mikado, una vela utilizada con seguridad o un perfume de hogar discreto pueden formar parte de esa sensación de bienvenida, pero escogería aromas limpios y suaves; el objetivo es notar que la casa huele bien, no saber desde el ascensor qué ambientador hemos comprado.

Los textiles ayudan a completar esa transición. Una alfombra que aporte calidez puede delimitar la entrada, suavizar acústicamente el espacio y hacer que resulte más acogedor, siempre teniendo en cuenta que sea adecuada para una zona de bastante tránsito y que no interfiera con la apertura de la puerta.

También podemos incorporar arte, fotografías o alguna pieza especial, aunque intentaría no utilizar cada centímetro libre de pared. Hay recibidores en los que una única lámina bien enmarcada resulta mucho más interesante que una colección entera de pequeños cuadros.

¿Y una bola de Feng Shui en el recibidor?

El recibidor es también uno de los lugares habituales para colocar una bola de Feng Shui de cristal facetado, especialmente cuando existe una ventana o una entrada de luz natural cerca.

Al recibir el sol, sus diferentes facetas pueden proyectar pequeños reflejos y arcoíris por la estancia y, dentro de determinadas prácticas del Feng Shui, este movimiento de la luz se utiliza simbólicamente para favorecer la distribución del qi.

Pero aplicaría aquí la misma regla que con el resto de la decoración: no la colocaría simplemente porque “hay que tener una”. Primero observaría por dónde entra la luz y buscaría un punto en el que realmente funcione.

Cuando el sol hace el trabajo, no necesita demasiada ayuda.

Un buen recibidor empieza quitando, no añadiendo

Si tuviera que resumir estas seis claves para crear un recibidor Feng Shui, no empezaría hablando de espejos, colores, plantas o bolas de cristal. Empezaría por algo mucho más sencillo: conseguir que entrar en casa resulte fácil.

Que la puerta abra bien, que podamos caminar sin obstáculos, que haya un sitio para dejar aquello que llevamos encima, que la iluminación sea agradable y que al mirar alrededor no sintamos inmediatamente que tenemos cosas pendientes de ordenar.

Después podemos decorar.

Porque el Feng Shui no debería convertirse en otra lista de objetos que tenemos que comprar para conseguir una casa supuestamente perfecta. Su parte más interesante está precisamente en observar cómo utilizamos los espacios y preguntarnos si nos ayudan a vivir de la manera que queremos.

El recibidor dura apenas unos segundos en nuestra rutina diaria, pero esos segundos marcan una pequeña frontera: hasta aquí llega la calle y aquí empieza nuestra casa.

Y esa me parece una razón bastante buena para cuidarlo.

Nos vemos en casa.

Maca Lozano
Experta en decoración y colaboradora freelance en publicaciones de interiorismo. Especializada en Feng Shui y espacios de bienestar.

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